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"Hice lo que tenía que hacer. Hice al mundo correcto. ¿Y quién eres tú para juzgarme? No eres más que un alien de alguna otra dimensión."
"Eso es cierto, mi mundo es más desordenado que el tuyo, más peligroso en algunos aspectos, pero es un mundo que es mejor, porque tú no estás en el, Tuyet.
"
Tuyet y Takanuva

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Espejo Oscuro es un podcast publicado en el invierno del 2008 en BIONICLEStory.com. Este se centra en Toa Takanuva a su llegada a un universo alterno donde los Toa son dictadores despiadados y se ve envuelto en la resistencia contra el Imperio Toa.

Capítulo 1Editar

Sumergiéndose a través del vacío entre dimensiones, Takanuva, Toa de la Luz, apenas podía creer lo que le había sucedido en el día pasado. Mientras que patrullaba las costas de Metru Nui, había sido atacado por una criatura que más tarde descubrió que era una Sanguijuela de Sombras, y apenas sobrevivió. Cuando despertó, descubrió que su luz había sido parcialmente drenada, dándole la capacidad de disparar luz de su mano izquierda, y Sombras de su derecha.

Sus rescatadores resultaron ser miembros de la organización secreta llamada la Orden de Mata Nui, que le encargaron una misión vital. El debía llevar importante información a los Toa Nuva en Karda Nui, y, si fallaba, los seis Toa seguramente estarían condenados. La forma más rápida de llevarlo allí era utilizando el poder de la Máscara de las Puertas Dimensionales utilizada por el miembro reformado Brutaka. Pero la máscara estaba muy ligeramente dañada, y el viaje ya había sido uno brutal.

Un círculo de luz se abrió delante de él. Se lanzo a través de él, esperando llegar a Karda Nui a tiempo. En su lugar, quedo pasmado bajo su máscara frente al entorno familiar de la ciudad de Metru Nui. ¿O era familiar? La ciudad estaba intacta y hermosa, como lo había estado cuando se fue, pero algo era extraño. Había estatuas de Toa por todas partes: Tahu, Gali y los demás, pero no en sus formas Nuva; sino como eran antes de que se transformaran. Había otras estatuas, también, de Toa que Takanuva no reconoció. Y cerniéndose sobre todas ellas una enorme escultura de una máscara Kanohi: la Máscara de la Intangibilidad.

¿Cuánto tiempo he estado fuera, se preguntó Takanuva, y quién decidió re-decorar?

Vio a un Matoran que conocía bien, Kapura, corriendo rápidamente a través de la calle. Takanuva se puso delante de él y le dijo: "Espera, amigo. No creo nunca haberte visto correr antes. ¿Cuál es la prisa?"

Kapura miro arriba hacia él. Había shock y temor en los ojos del Matoran, pero no reconocimiento. "Perdóname, gran Toa," dijo, tan rápido que las palabras tropezaron sobre sí mismas. "¿No estaba corriendo lo suficientemente rápido? Prometo intentar hacerlo mejor."

"Kapura, soy yo, soy Takanuva. ¿Qué te sucede?"

"¡Nada nada!" Kapura insistio. "Todo está bien, gran Toa, porque ¿cómo podría ser de otro modo con tales líderes sabios y benévolos?"

"Muy bien, ya he tenido suficiente de esto," dijo Takanuva. "¿Dónde está Turaga Vakama? ¿Dónde están los Toa Mahri?"

"No sé de quién estás hablando", insistió Kapura. "Déjame pasar, por favor, antes que..."

La temperatura descendió bruscamente a su alrededor. En el momento siguiente, Kapura estaba atrapado en una carcasa de un pie de espesor de hielo de su cuello hacia abajo. El Matoran gritó debido al frío intenso. Takanuva levantó la vista, sólo para ver a Tahu y Kopaka cerca, el frió aún flotaba de la espada del Toa del Hielo. "Tahu, Kopaka, gracias a los Grandes Seres que están aquí," dijo Takanuva. "Algo está mal con Kapura... tal vez con toda la ciudad."

"Lo único que esta mal aquí, extraño, eres tú", dijo Tahu. "¿Quién eres ? ¿Por qué estás aquí? ¿Dónde está tu tableta de identidad?"

"¡So-Soy Takanuva! ¡Vivo aquí! ¡Tu me me conoces, y no se lo que es una tableta de identidad!"

Kopaka levantó su espada y libero una lluvia de hielo que impactó a Takanuva, tirando al Toa de la luz al piso. De pie sobre él, Kopaka llevó la punta de su espada al cuello de Takanuva. "Bueno, 'Takanuva', si ese es tu nombre, ahora eres un prisionero del Imperio Toa, contra el que has cometido un acto de guerra."

Capítulo 2Editar

Tahu y Kopaka arrastraron a un protestante Takanuva al Coliseo. guardianes Vahki saludaron y se hicieron a un lado para dejar a los Toa entrar. Sin palabras, arrastraron a Takanuva a través de pasillos serpenteantes, finalmente lanzándolo en una celda fría y oscura.

"Ponte cómodo." dijo Tahu. "Alguien volverá por ti cuando Toa Tuyet esté lista para interrogarte en un día o una semana."

"Si esto es una especie de broma, ya no es divertida," dijo Takanuva. "¿Qué está ocurriendo aquí?"

Pero Tahu y Kopaka ya se habían alejado.

"Qué sucede, extraño, es que has dado con el lugar equivocado en el momento equivocado", dijo una débil voz desde detrás de Takanuva.

El Toa volteo, sorprendido de encontrar que no estaba solo. Colgado en la pared con cadenas alrededor de sus muñecas y tobillos había un Matoran. Usando una mínima fracción de su poder de Luz, Takanuva iluminó la celda. Se tambaleó hacia atrás contra la puerta de la celda en estado de shock. El Matoran prisionero no era otro que Takua - un hecho que parecía imposible, ya que Takanuva había sido Takua antes de convertirse en un Toa.

"¡Esto es una locura!" dijo Takanuva. "Tu eres yo - Quiero decir, yo soy tú, ¿cómo..."

"Ya veo," dijo Takua. "No eres uno de los más inteligentes. Por casualidad no sabes cómo abrir una cerradura ¿verdad?"

Takanuva negó con la cabeza. Si esto era un sueño o una ilusión, era una mentira. Pero por si acaso no lo era, él disparo un delgado haz de luz láser de su mano izquierda y lo movió a través de las cadenas de Takua. Un rápido movimiento le permitió coger al Matoran antes que cayera al suelo de piedra.

"Eso es un buen truco," dijo Takua. "¿Así que porque estás aquí?"

"Yo-yo, no sé," dijo Takanuva. "Ni siquiera estoy seguro de dónde estoy."

"Metru Nui, Ciudad de Leyendas". dijo Takua. "Por supuesto, en estos días, todas las leyendas terminan con, "Y los Toa aplastaron a cualquiera que se interpusiera en su camino." O, en mi caso, pasaron más tiempo vagando que trabajando. Cuando el trato Vahki no funciono, me pusieron aquí."

"No puedo creer esto." dijo Takanuva. "Tahu y Kopaka están locos, o peor, Matoran encarcelados, y yo sentado aquí hablando conmigo mismo. Escucha, ¿dónde está Gali?"

"En Ga-Metru, por supuesto", respondió el Matoran. "Ella y Karzahni dirigen el centro de re-educación".

"Escucha, umm..." Takanuva se detuvo, incapaz de decidirse a decir el nombre 'Takua'. "¿Qué pasó aquí? ¿Cuando las cosas se tronaron tan disparatadas?"

"Fue hace unos 3.500 años," dijo Takua, "Toa Tuyet aprovechó el poder de algo que se llama la Piedra Nui, que le dio el poder de tal vez un centenar de Toa. Cuando Toa Lhikan trató de detenerla, fue asesinado por ella y su amigo traidor, Toa Nidhiki. y eso es todo. Tuyet se hizo cargo de Metru Nui y convenció a los otros Toa que era su destino aplastar a cualquiera que representara una amenaza para el Gran Espíritu. eso quiere decir cualquiera de los Makuta, los Cazadores Oscuros, Toa que no se vieran lo suficientemente entusiasmados, y Matoran que no trabajen lo suficientemente duro."

Takanuva se le acerco de repente y se quitó su máscara de poder. Antes que Takua pudiera protestar, él la había colocado en la parte superior de la máscara del Matoran. No pasó nada. Takua quito la máscara de la luz, diciendo: "¿Qué estás tratando de hacer, sofocarme?"

"Sólo probar una teoría." dijo Takanuva, levantándose y poniéndose su máscara de nuevo. "Vamos, vamos a salir de aquí."

"¿Y ir a dónde?" pregunto Takua.

"Tenemos un encuentro en los Archivos", el Toa de la Luz respondió, "o, más bien, debajo de ellos. Y aquí está la esperanza de que las historias de Vakama sobre lo que se encuentra ahí abajo, quién se encuentra ahí abajo, sean todas ciertas."

Capítulo 3Editar

"¿A dónde vamos?" pregunto Takua. "¿Cómo te encargaste de esos guardias Vahki tan rápido? ¿Qué hay aquí? ¿Has estado aquí antes?"

"¿Quieres quedarte callado?" rompió Takanuva. Nunca se había dado cuenta antes de lo molesto que era como un Matoran. "No hay forma de saber quién, o qué, esta aquí abajo, y yo preferiría no tener compañía inesperada."

En verdad, era más que el castañeteo de Takua le que estaba molestando a Takanuva. En su universo, los Archivos de Metru Nui estaban llenos de exposiciones de Rahi, esculturas, herramientas y otras cosas que Onu-Matoran y Eruditos Ko-Matoran pueden estudiar. Pero en este mundo extraño con el que había tropezado, los Archivos eran más como un museo de conquista. Un Visorak muerto hace mucho tiempo y montado los veía fijamente desde las sombras con ojos vidriosos. Una colección de armamento estaba cerca, cada elemento identificado con una pequeña tableta inscrita. El bastón de El Sombrío, la Lanza de la Fusión, Lanzadores de Esferas Zamor, Lanzadores Rhotuka, y mucho más. Al lado de eso estaba la más increíble vista de todos: la Kanohi Máscara de las Sombras, propiedad del líder de la Hermandad de Makuta, que estaba ahora clavada en la pared como cualquier otro trofeo.

Avanzando más en las profundidades de los Archivos, el Toa y Matoran se encontraron con un grupo de Tubos de Estasis. Estos eran utilizados para mantener Rahi en animación suspendida para que pudieran ser estudiados. Al menos, para eso es lo que habían sido utilizados en el universo de Takanuva. En esta dimensión, vio con sorpresa que servían a un propósito muy diferente. Un tubo estaba aparte de los demás, el resplandor de una Piedra de Luz iluminando en su rostro. Takanuva limpió el polvo del cristal y se quedó sin aliento: en el interior, atrapado en estasis, era Turaga Dume, gobernante de Metru Nui.

"No puedo creer esto," dijo Takanuva. "Incluso Toa tan locos como los que están aquí nunca harían esto."

"Dume habló demasiado," dijo Takua tristemente, "y, viniendo de mí, eso es decir algo. Cuando Toa Tuyet asumió el control, él se puso de pie y dijo que verdaderos Toa valoraban la justicia y la misericordia, y ella no tenía nada en su corazón. Deberías admirarlo por éso, hasta el momento en que lo arrastraron fuera y lo pusieron ahí."

Takanuva disparó un rayo de luz láser de su mano izquierda, cortando el contenedor de cristal. Takua lo agarró del brazo, tratando de alejarlo. "¡¿Estás loco?! ¿Qué pasa si hay alarmas? ¡No puedes hacer eso!"

"Los acabo de hacer," dijo Takanuva, atajando al Dume que caía. La conciencia regresó lentamente al Turaga, y cuando vio a Takanuva, dijo, "¿Quién eres tu?"

"Soy un.. amigo", respondió Takanuva.

"¿Tú? ¿Un Toa? Ningún Toa es mi amigo." dijo Dume.

"No tengo tiempo para discutir contigo," dijo Takanuva. "En algún lugar aquí abajo hay un Rahi inteligente llamado un Krahka, por lo menos, espero que ella esté aquí tenemos que encontrarla. Algo esta muy, muy mal en este mundo, y voy a necesitar ayuda si voy a hacer las cosas bien."

"Ayuda es exactamente lo que necesitas, Toa," dijo una voz detrás de Takanuva.

Se dio la vuelta para ver la única figura que nunca espero. Takua y Dume retrocedieron con temor. De pie delante de ellos estaba el líder del Imperio Toa, el portador de la Piedra Nui, y el gobernante indiscutible del universo conocido: Toa Tuyet.

Capítulo 4Editar

Takanuva, Takua, y Turaga Dume caminaron en fila india hacia lo más profundo de los Archivos, seguidos por la silenciosa Toa Tuyet. La gobernante del Imperio Toa no había dicho una palabra desde que capturo a los tres, simplemente hizo un gesto con su Sable Mordaz para que se movieran. Marcharon por lo que parecieron horas, a través de giros y esquinas, exposiciones largamente olvidadas del pasado, y en regiones que probablemente incluso los cuidadores de los Archivos no sabían que existían.

Takanuva estaba desconcertado. Tuyet podría sólo haberlos llevado de vuelta a una celda en la superficie, o, si era el caso, matarlos. ¿Por qué ir en una excursión por los Archivos?

Las cosas se pusieron aún más preocupantes y extrañas luego que doblaran una esquina y entraran en una gran cámara. En la parte de atrás habían una media docena de Rahkshi gravemente dañados y un traje de armadura Exo-Toa que le faltaba su brazo derecho. Aún más sorprendente fue la visión de dos figuras vestidas con armadura negra, que se pusieron de pie al avistar a los recién llegados, energía de Sombras chisporroteando en sus manos.

Takanuva se dio la vuelta, pero Tuyet ya no estaba allí. De pie en su lugar había otro Makuta, éste llevaba una cicatrizada y deshuesada Kanohi Hau. Cuando habló, fue con la familiar voz rallada del Makuta de Metru Nui.

"Una estrategia simple," dijo. "Tuyet no nos ha dejado otra opción más que utilizar nuestros poderes de cambio de forma cuando nos aventuramos fuera. Incluso entonces, hemos sido capturados, del mismo modo que los hemos capturado a ustedes."

"No entiendo," dijo Takanuva. "¿Por qué no llevas la Máscara de las Sombras? La vi colgando en los Archivos."

Makuta dio a Takanuva una mirada que habría enfriado la nieve sobre el Monte Ihu. "La máscara esta custodiada. Es así tanto que si la tocan, Tuyet y sus secuaces lo sabrán a la vez. Ella la mantiene allí, descuidada, como un insulto para mí, sabiendo cuánto la quiero y no puedo tocarla."

Los otros dos Makuta y los Rahkshi que aún se podían mover se acercaron.

"Pero tu no estás muy protegido, Toa. Dame una buena razón por la que no debería matarte ahora, así como los de tu tipo han matado a los nuestros durante tantos siglos."

"No soy..." Takanuva comenzó, pero se detuvo mientras debatía cuanto debía decir a sus captores. Estos eran, después de todo, Makuta, los seres más malvados del universo de donde él venía. Aquí, sin embargo, fugitivos siendo cazados en un mundo enloquecido. "No soy un Toa de Tuyet. Mi nombre es Takanuva. Soy un Toa de la Luz."

Los tres Makuta retrocedieron. Takanuva podía entender por qué; un Toa de la Luz era el arma definitiva contra los seres de Sombras.

"Escuchadme," continuó. "Vengo de otro lugar, donde no hay Tuyet, ni hay Imperio Toa. no puedo pretender que entiendo lo que pasó aquí, pero sí sé esto: Yo no pertenezco aquí, y tengo que volver a mi propio universo."

Los tres Makuta estuvieron en silencio por un momento. Entonces empezaron a reír, un sonido horrible que hizo eco por toda la cámara durante largos minutos.

"¿Y como entonces," dijo el Makuta de Metru Nui, "te propones volver a este universo tuyo, mi pobre, loco Toa?"

"Encontrando al que me envió en mi viaje", respondió Takanuva. "Un ser llamado Brutaka." Uno de los Makuta asintio. Era alto, con la armadura llena de cuchillas cortas, curvas, y muy afiladas. "He oído hablar de leyendas de un Brutaka. Se dice que es un gran héroe que protege un valioso tesoro. Pero en las leyendas Matoran, cada pila de roca es un tesoro, cada Rahi más grande que una Rata de Piedra es un monstruo, y cualquiera que no grite y corra cuando un trueno resuena es un héroe de gran coraje."

"Muy cierto, Krika, muy cierto en verdad," dijo el Makuta de Metru Nui. "Muy bien, entonces, tu, Toa, o eres un mentiroso, un tonto o un loco, no sé cual, pero si necesitas nuestra ayuda, tendrás que pagar un precio."

"¿Y que es ese precio?" pregunto Takanuva.

"Una expedición Matoran, escoltada por un par de Toa, dejaron Metru Nui hace unas semanas, con destino a la isla de Artakha," dijo Makuta. "Ellos fueron para recuperar un objeto de poder:. La legendaria Máscara del Tiempo, una de las pocas armas que podrían ser efectivas contra Tuyet. Ahora mismo, la tienen, y están en su camino de regreso. Quiero que ataques contra su fuerza y robes la máscara para nosotros. a cambio, te escoltaremos fuera de la ciudad para que puedas encontrar a tu Brutaka. Pero debes saber que: el líder Matoran es un fanático, que prefiere morir antes que entregar su recompensa. tendrás que concederle su deseo."

"¿Y quién es este líder?" pregunto Takanuva.

"Nadie que conozcas," dijo Makuta Krika. "Un Ta-Matoran, alguien llamado Jaller."

Capítulo 5Editar

Toa Takanuva había experimentado muchas cosas extrañas desde que llegó a lo que ahora sabía tenía que ser algún tipo de universo alternativo. Pero nada se comparaba con lo que estaba experimentando justo en ese momento: la sensación de volar con sus propios poderes sobre una vasta extensión de mar. Más extraño aún era el hecho de que tenía que dar las gracias a Makuta por esta habilidad. Después de decirle más o menos dónde buscar la caravana que llevaba la Máscara del Tiempo, Makuta Krika comento que él nunca sería capaz de interceptarla a tiempo por mar, incluso si se las arreglaba para robar un barco y escapar de Metru Nui. Volar era la mejor opción. Antes que Takanuva pudiera argumentar que él no tiene la capacidad de volar, Krika había soplado un polvo fino en su rostro. El Toa de la Luz no pudo evitar respirarlo. Con una risa, Krika explicó que sólo lo había expuesto a un virus Makuta, lo que, al menos temporalmente, le daría el poder de volar. Si tenía cualquier otro efecto secundario, Krika optó por no decirlo. Takanuva no sabía si darle las gracias o golpearlo.

Aún así, sus instrucciones habían estado correctas. Más adelante en tierra, Takanuva vio un carro tirado por cangrejo Ussal impulsado por un Matoran, flanqueado por un Toa del Hielo y un Toa de la Tierra, montados sobre tigres Muaka. Takanuva sólo podía adivinar que tanto la carro y los Rahi habían sido cargados y descargados desde un barco, ya que parte del viaje a Artakha tenía que ser hecho por mar. A pesar de la advertencia de los Makuta que él tendría que matar a los Toa y el Matoran con ellos, Jaller, Takanuva tenía otra idea. Era un Toa, después de todo, en un mundo dominado por ellos. Valía la pena intentarlo, de todos modos. Él aterrizó justo en frente del carro, lo que hizo a Jaller realizar una abrupta frenada. Los dos Toa levantaron sus lanzas y escudos y dieron un paso hacia adelante.

"¿Quién eres tú?" dijo el guerrero de armadura negra. "Habla o enfrenta el poder de mi Lanza Sísmica."

"Lo que mi sombrío amigo está tratando de decir," dijo el Toa del Hielo, "es que no esperábamos visitantes, ni siquiera los multi-entonados como tu. Las Sorpresas nos ponen tensos, y cuando estamos tensos, otros seres a veces salen lastimados."

"Bajen sus armas," dijo el Toa de la Luz. "Mi nombre es Takanuva, estoy aquí por negocios del Imperio."

"Yo soy Toa Kualus," dijo el Toa de armadura blanca. "Mi maleducado amigo es Toa Bomonga; y ¿cual podría ser tu negocio, Takanuva?"

"No confío en él", dijo Jaller. Takanuva apenas lo reconoció en su Kanohi Komau roja. "Kodan mantiene un registro de todos los Toa en el universo, y nunca he visto su nombre antes."

Takanuva disparó un delgado haz de luz a Jaller, liberando las riendas de sus manos. Pewku, el cangrejo Ussal, se alzó, sorprendido.

"Cuando quiera tu opinión, Matoran, voy a preguntar por ella," dijo Takanuva, tratando de sonar como un Toa de este universo.

Kualus respondió con una ráfaga de hielo de su Lanza Bajo-Cero, pero Takanuva fácilmente la deshizo con otro haz de luz. Bomonga hizo un movimiento de ataque, pero el Toa de la luz lo cegó temporalmente con una bengala de luz.

"Si ya terminaron," dijo Takanuva, "Tuyet ha recibido la noticia de un plan para robar la Máscara del Tiempo. Ella ha decidido que dos Toa no son suficientes para protegerla. En particular, ustedes dos, por lo que me ha enviado para unirme a ustedes."

"Y exactamente ¿que te hace la elección correcta?" gruñó Bomonga.

El Toa de la luz pensó rápido. "¿Alguna vez has oído hablar de... Takutanuva?"

Ambos Toa negaron con la cabeza.

"¿Qué hay de Graalok, el poderoso Oso de la Ceniza?"

Una vez más negaron con la cabeza.

"Y supongo que tampoco han oído hablar de las bestias del Monte Ihu, o las Serpientes de llama de la Falla de Tren Krom, o incluso," bajó la voz para el efecto, "incluso la criatura Kolhii de Ga-Wahi."

"No hemos oído de cualquiera de esas cosas", dijo Kualus.

Takanuva sonrió, levantó alto su lanza, y luego la hundió en la arena frente a los dos Toa. "Hay una razón por la que no han oído hablar de ellos, hermanos... y si pude derrotarlos, seguramente podría encargarme de una amenaza para la Vahi."

Bomonga y Kualus se miraron el uno al otro, y luego Kualus se encogió de hombros. "Muy bien, hermano, puedes viajar con nosotros a Metru Nui, pero ya que eres tan poderoso, ¿por qué no caminas delante de nosotros? De esa manera, te puedes encontrar de inmediato con cualquier reto frente. Dicho sea de paso, quién es este que planea robar esta máscara de nosotros?"

"Un muy poderoso y malvado ser llamado Brutaka," respondió Takanuva.

Esta vez, los dos Toa, obviamente, reconocieron el nombre. Bomonga incluso sonrió.

"¿Saben de él, entonces?" pregunto Takanuva.

"Y bueno debería," dijo Bomonga. Hundió su lanza en el suelo junto a la lanza de Takanuva. "Después de todo, yo lo maté."

Capítulo 6Editar

Tiempo atrás cuando Takanuva era Takua, un Matoran en el pueblo de Ta-Koro, una vez se encontro a sí mismo caminando a través de un tramo de selva, siendo acechado por un monstruoso escorpión Nui-Jaga. Cada vez que se movía, el escorpión se moviá; si se detenía, se detenía. Si él se volvía hacia el, sería asesinado, pero si él lo llevaba de vuelta al pueblo, podría hacer daño a los demás antes de que fuera expulsado. Finalmente fue salvado por una inspiración repentina: cambió de dirección y llevó al Nui-Jaga directamente hacia la cueva de un gato Muaka. Enfurecido por la intrusión de su territorio de la otra bestia Rahi, el Muaka atacó al Nui-Jaga, y Takua escapó.

Lo cual viene a demostrar, pensó Takanuva, hoy en día nunca hay un Muaka alrededor cuando lo necesitas. Aquí estaba, corriendo con dificultad a través de las llanuras áridas de Karzahni en este extraño universo alterno. Detrás de él estaban dos Toa, Bomonga y Kualus, ambos los cuales servían a la dictadura opresiva del Imperio Toa. Entre ellos se encontraba Jaller, un Matoran que, en el mundo de Takanuva, era el mejor amigo del Toa de la Luz. En este universo, era un sirviente del imperio, que transportaba la Máscara del Tiempo de vuelta a Metru Nui. Eso no era lo peor de todo, sin embargo: Takanuva necesitaba encontrar a Brutaka y la Máscara de las Puertas Dimensionales si alguna vez iba a regresar a su propio universo. Y Bomonga acababa de anunciar que Brutaka estaba muerto, asesinado por él, todo lo cual dejaba a Takanuva en ninguna parte.

"Ah, Brutaka," dijo Bomonga. "Luchó bien, pero cuando se volteo a luchar contra Gaaki y Pouks, le ataque por detrás y eso acabó con él."

"No es muy... justo", murmuró Takanuva.

"¿Justo?" pregunto Bomonga. "Él era un enemigo del Imperio; trató de evitar nuestra exploración legal de Voya Nui a quién le importa cómo murió, siempre y cuando él esté muerto?"

"Nuestro amigo, Takanuva, parece tener conciencia", dijo Toa Kualus. "Esa es una pesada carga en un lugar como este. Te sorprenderías de la cantidad de pobres, seres muertos que veo en el lado de la ruta que simplemente no podrían dar un paso más con esa carga sobre sus espaldas."

"Ahórrate la filosofía," espetó Takanuva. "¿Qué hay con las armas de Brutaka y su máscara? ¿Qué paso con ellas?"

"Tú deberías saberlo," dijo Bomonga, "si realmente sirves a Toa Tuyet, como dices. Cualquier tesoro como ese es llevado al Coliseo en Metru Nui para su custodia."

"Cierto, naturalmente," dijo Takanuva. Esto iba a ser un problema: ¿cómo iba a entrar en lo que pasó a ser el lugar más fuertemente custodiado en Metru Nui para conseguir la máscara?

"Sabes, me recuerdas un poco a alguien," dijo Bomonga. "Una Toa del Agua, una del antiguo equipo de Lhikan. ¿Cómo se llamaba? Toa Naho, así era. Ella nos acompaño en una de nuestras misiones a Odina para limpiar ese nido de ratas de piedra. Se ofreció a ir tras El Sombrío por sí misma, tomando todos los riesgos. Resultó que estaba ayudando a ese reptador a escapar, él escapo; ella no. Tuyet la entrego a su amiga Roodaka y, así, se consiguió una exposición interesante en los Archivos".

Takanuva sabía que debía guardar silencio, pero no pudo. "¿Crees que esto es lo que realmente quería Tuyet? ¡Toa traicionando a otros Toa, Matoran que viven con temor a sus héroes. Los Toa se suponía tenían que ser respetados, y vistos hacia arriba!"

"Pero lo somos", dijo Kualus. "Todo el mundo respeta lo que temen, y no pueden dejar de mirar hacia arriba a nosotros cuando miramos siempre hacia abajo a ellos."

Takanuva oyó una agitación detrás de él. Podía adivinar lo que era: Bomonga y/o Kualus preparándose para destruirlo desde atrás. Si bien no había otra opción, tendría que tratar de derrotarlos a los dos y obtener la máscara de Jaller. Se necesitaría una gran cantidad de suerte, probablemente más de lo que podía esperar, pero...

Entonces oyó otros sonidos: una ráfaga de viento, sorprendió a los gritos de los dos Toa, que retrocedieron en la distancia, y el sonido de un carro estrellandose. Se dio la vuelta para ver un extraño Toa de pie en medio de los escombros del carro Ussal de Jaller. Estaba recuperando la Máscara del Tiempo, que se encontraba al lado de Jaller inconsciente. Cuando se percato de Takanuva, se detuvo.

"Tu no eres uno de ellos", dijo el Toa de Aire. "Es por eso que todavía estás vivo. No me hagas lamentar esa decisión."

"¿Quién eres tú?" pregunto Takanuva. "¿Qué quieres aquí?"

"¿Qué quiero Yo?" dijo el Toa. "Quiero un poco de paz, pero nunca voy a conseguir nada mientras esa loca Toa del Agua este manejando las cosas. Así que vigilo las cosas que ella quiere, como esta máscara de aquí, entonces se las quito. Es por eso que cuando veas la lista de enemigos del Imperio, encontrarás mi nombre primero: Toa Lesovikk."

Capítulo 7Editar

Bajo el amparo de la oscuridad, Toa Lesovikk y Toa Takanuva se movían a través de los Campos de Esculturas de Po-Metru. Se habían colado de vuelta en Metru Nui a través de un Tubo Submarino unas horas antes. Lesovikk sabía de unos cuantos que estaban cerrados por reparación, pero todavía estaban funcionales y, lo mejor de todo, sin vigilancia.

"¿A dónde vamos?" susurro Takanuva. "¡El Coliseo se encuentra al otro lado! Si la máscara de Brutaka está ahí, ahí es donde tengo que ir."

"Claro," dijo Lesovikk. "Pero si quieres entrar y salir de allí con vida, lo hacemos a mi manera. Y mi manera comienza en el Trono de Piedra."

El Toa de Aire apunto directamente hacia delante. No lejos de allí había de hecho un enorme trono hecho de roca, montado encima de una base de piezas de Rahkshi. Po-Matoran que llevaban antorchas lo rodeaban, y sentado en la gran silla estaba el mismísimo Toa Pohatu.

"Um, perdón," dijo Takanuva. "Me encontré con Tahu y Kopaka no hace mucho tiempo, y... ¿estás seguro que es una buena idea?"

"Confía en mí," dijo Lesovikk, sonriendo.

Después de unas horas, los Po-Matoran se fueron para volver a sus hogares. Como Pohatu descendió de su trono, Lesovikk raspo tres veces con su bota blindada contra una roca cercana. El Toa de Piedra se detuvo, giró la cabeza para escuchar. Luego dijo: "Lesovikk, te has vuelto loco."

"Eso ayuda", dijo el Toa del Aire, llevando a Takanuva hasta donde estaba Pohatu. "Este es mi nuevo amigo, Takanuva. Está esperando el tour de cinco engranajes al Coliseo, en particular el Salón de Máscaras".

"Espera un minuto," dijo Takanuva. "No entiendo nada de esto. Tahu, Pohatu y el resto se supone que debían permanecer dormidos hasta que fueran necesarios para despertar a Mata Nui. Pero Mata Nui no se durmió aquí, ¿por qué están aquí?"

"Habla mucho, ¿verdad?" dijo Pohatu a Lesovikk. Lesovikk se encogió de hombros.

"Está bien, Pez Luminoso, deja que te cuente una historia", dijo Pohatu. "Toa Tuyet se enteró de dónde estábamos tras Artakha Ella envió a algunos Toa, para encontrarnos, pero ninguno de ellos sobrevivió al viaje. Fue entonces cuando encontró un lugar en el Coliseo que nadie había visto nunca antes: Un lugar desde el que se podría falsificar la señal para lanzar nuestros contenedores lo siguiente que sabes, aquí estamos. Ella lo presento todo para nosotros: cómo los Makuta y los Cazadores Oscuros estaban conspirando para tomar el control, y cómo era nuestro deber como Toa detenerlos asesinándolos. Era la única manera de hacer el universo realmente seguro. Así que todos firmamos, pero, después de un tiempo, empecé a tener dudas. Se convirtieron en miedos cuando descubrí que Tuyet había enviado un equipo dirigido por Toa Nidhiki para acabar con los Fantasmas Nynrah, sólo porque algún día podrían hacer algo que podría ser utilizado en su contra. Cuatro docenas de Matoran muertos. Todavía me da nauseas. fue entonces cuando me puse en contacto con Lesovikk, y hemos estado trabajando juntos desde entonces. Por supuesto, Tuyet no sabe eso."

"Eres un regular Muro de la Historia de piedra," dijo Lesovikk. "Pero va a haber luz pronto. Tenemos que reunir a las tropas y prepararnos para atacar."

Pohatu llevó a los dos Toa a su caverna. Una vez dentro, usó su poder para enviar un temblor leve por toda la longitud de Metru Nui; no lo suficiente como para causar daños, sólo lo suficiente para señalar a aquellos para que lo comprendan y luego respondan. Empezaron a salir desde los túneles subterráneos no mucho después. Nuju, Ahkmou, tres Cazadores Oscuros: Guardián, Oscuridad y Primitivo, una Toa: Krakua, y un Po-Matoran que Lesovikk presentó como Kodan.

"Es práctico tener a un Cronista de los Toa de nuestro lado", dijo Lesovikk. "Nos ayuda a estar informados."

"¿Así que, cuál es el plan?" pregunto Takanuva. "¿Nos colamos, robamos la máscara y salimos?"

"Él piensa pequeño, también", dijo Pohatu a Lesovikk. Lesovikk se encogió de hombros.

"Escucha, junior. No sé de dónde viene ni por qué," dijo Pohatu, "pero apuesto que Tuyet no lo sabe tampoco, y tal vez eso nos da una ventaja. Así que estamos apostando todo en un partido de Akilini. Ahkmou aquí ha alertado a los Makuta en la ciudad; Oscuridad se ha encargado de los Cazadores Oscuros cercanos que todavía estén en dos patas. Todo el mundo está dentro."

"¿En que?" pregunto Takanuva.

"Tuyet ha tenido su trayecto durante demasiado tiempo", respondió Pohatu, agarrando un hacha de Protoacero de la pared. "Es hora de derrocarla."

Capítulo 8Editar

Takanuva se agacho tras una pared, con Lesovikk herido junto a él. A su alrededor, las ráfagas de poderes elementales volaban, guerreros estaban gritando y un desastre más allá de su imaginación estaba teniendo lugar.

Todo había empezado tan bien: la vanguardia de Lesovikk se había acercado al Coliseo antes de ser descubierta. Tal como estaba previsto, Takanuva había usado sus poderes recién descubiertos de sombras para cegar a los guardias. Pohatu lo siguió con un enorme puño de piedra que rompió las paredes de la enorme estructura. Al este, Makuta Teridax dirigiá a Krika, Kojol, Turaga Dume y Takua a la batalla.

En un primer momento, habían derrotado fácilmente a los Matoran y Toa que protegían la fortaleza de Tuyet. Entonces, todo salió mal: un Toa del Hierro apareció en las paredes y una lluvia de púas significó el fin de Takua. Takanuva vio con horror como su otro yo se desplomó y murió. Kojol cayó al lado, con su armadura aplastada por el poder del Toa y su esencia incinerada por un Toa de Plasma. Teridax se vio obligado a retirarse.

Las cosas no iban mejor para el equipo de Lesovikk. Primitivo se había encontrado con Tahu en la entrada oriental, y asesino al Toa del Fuego. Sin embargo, la aparición repentina de Gali, y una esfera de agua alrededor de la cabeza del Cazador Oscuro, lo hizo ahogarse en tierra firme. Toa Krakua impacto a Gali con una onda de sonido sólido, destrozando su máscara y armadura. Pohatu gritó demasiado tarde: Ahkmou ya había avanzado y asesinado a la caída Toa del Agua. Él no llegó a disfrutar mucho su triunfo. Kopaka congeló a Ahkmou, y un golpe de las garras de Onua destrozo al Matoran en pequeños pedazos de cristal y Protodermis.

Ahora ya no era una batalla, sino una docena de seres separados peleando a la vez, las líneas en movimiento avanzando y retrocediendo. Pohatu se abrió paso hasta el Coliseo, pero se encontró pronto demasiado igualado con Onua para seguir progresando. Lesovikk cayó con una daga de hielo en su hombro, pero se recuperó para ataco a Kopaka haciéndolo volar lejos de su puesto en lo alto del Coliseo. Takanuva hizo una mueca cuando el Toa de hielo cayó al suelo y ahí aún yacía.

"Ahora," dijo Lesovikk a Takanuva. "Oscuridad liderara el camino. Llega allí y haz lo que tienes que hacer."

"¿Que hay de ti?" pregunto Takanuva.

"Les daremos algo para recordar," dijo Lesovikk.

Takanuva dio una última mirada alrededor. Nuju iba de lado a lado con Guardian, manteniendo a un Toa del Magnetismo demasiado fuera de balance como para usar sus poderes. Las fuerzas de Teridax habían vuelto a atacar. Krika utilizó su poder de Vacío para absorber los ataques de Lewa hasta que Teridax convoco a un relámpago, lo suficientemente potente como para convertir al Toa en cenizas.

Oscuridad ya estaba en movimiento, deslizándose a través de las grietas en las paredes del coliseo. Takanuva utilizó su poder en las sombras para aumentarlas y lo siguió.

En el interior, el Coliseo era un extraño silencio. Uno nunca hubiera sabido que una batalla se prolongaba más allá de sus paredes. Un equip Toa se apresuraba para unirse a la lucha. Armándose de valor, Takanuva disparó ráfagas láser al techo, derribando los escombros sobre ellos. Todavía teniendo la esperanza de sólo haberles inmovilizado, no haberlos asesinado.

Juntos, Toa y Cazador Oscuro se abrieron camino a su objetivo: el Salón de Máscaras. Habían llegado a la puerta de la cámara cuando Oscuridad se detuvo. Oyó algo. El siguiente momento, la puerta explotó hacia afuera, como un muro de agua salío desde dentro, arrastrando lejos a Oscurida. Takanuva logró agarrarse a la puerta, aferrándose con todas sus fuerzas y conteniendo la respiración.

En el exterior, el ataque de Teridax había tenido como los Toa caían ante él y Krika. Turaga Dume había recuperado al grupo de Lesovikk, aunque no antes de que Nuju fuera arrastrado hasta los Archivos por vida vegetal salvajes. Guardian también cayó, pero se llevo a media docena de Toa con él.

De vuelta en el Coliseo, el flujo se había finalmente detenido. Allí, enmarcado en las puertas de la cámara, estaba Toa Tuyet, la Piedra Nui en una mano, y la Máscara de las Puertas Dimensionales en la otra.

"Yo sé lo que eres", dijo. "O, más bien, me lo había imaginado. No perteneces aquí."

"Tú tampoco," dijo Takanuva. "Tu no existes en mi mundo. Los Verdaderos Toa hubieran interferido y te hubieran detenido antes de que fueras demasiado lejos."

"En mi mundo, soy mucho más competente...", respondió ella. "Que desafortunado para ti."

"Muy bien, entonces," dijo Takanuva. "Por Takua, por Lesovikk, y por todos los Toa y Matoran cuyas vidas has arruinado, yo atacare."

Capítulo 9Editar

Toa Tuyet se paro sobre el maltratado, semi-consciente cuerpo de Takanuva, Toa de la Luz. Él no se movió. Siendo arrastrado a través de media docena de paredes por un maremoto enfocada hacia el. Tuyet sonrió.

"Patético, realmente patético. Si tu eres un ejemplo de lo Toa como son en tu universo, es un milagro que aún no hayan sido todo cazados hasta su extinción."

La gobernante del Imperio Toa se quitó su Máscara de la Intangibilidad y la reemplazó con la Kanohi Olmak, la máscara que Takanuva había venido a buscar. Esta máscara sola tenía el poder para abrir puertas de entrada al espacio inter-dimensional, y era la única esperanza de Takanuva de escapar de este mundo retorcido.

"Tus amigos afuera están muertos, o pronto lo estarán. Tengo que admitir que me sorprendió encontrar que todavía quedara pelea en ellos después de 3500 años. Sin embargo, no les puedo permitir que roben a los Matoran la paz a la que les he introducido."

Takanuva logró ponerse sobre sus manos y rodillas, con los escombros deslizándose fuera de su espalda mientras lo hacía. Miró a Tuyet con ojos que contenían igual parte de desprecio y lástima.

"¿Paz?" dijo, con incredulidad. "¿Así es como llamas pervertir a los Toa en policía secreta, aterrorizando a los aldeanos, matando a cualquiera que se oponga a tu mandato?"

"Hice lo que tenía que hacer. Hice al mundo correcto. ¿Y quién eres tú para juzgarme? No eres más que un alien de alguna otra dimensión."

Takanuva lanzó una ráfaga de sombras contra Tuyet, cubriéndola temporalmente en oscuridad. En el momento en que ella podía ver de nuevo, él se había ido. Pero su voz llegó desde muy por encima de ella, diciendo: "Eso es cierto, mi mundo es más desordenado que el tuyo, más peligroso en algunos aspectos, pero es un mundo que es mejor, porque tú no estás en el, Tuyet."

La Toa de Agua desato su poder, tirando abajo el techo, pero Takanuva no estaba allí. En su lugar, saltó desde la abertura en el otro extremo de la sala, arrojando luz cegadora contra Tuyet cuando él intentó agarrar su máscara. Ella se giró, lo cogió por el brazo y lo arrojó con fuerza contra el suelo.

"Tengo cientos de veces tu poder. No eres más que una Piedra de Luz a ser molida en polvo bajo mis talones."

Takanuva ataco de nuevo, lanzando rayos de luz y sombras. Para su sorpresa, Tuyet las repelio con facilidad. Al ver su sorpresa, ella se rió. "Sabes, no teníamos Toa de la Luz en este universo. No necesitamos uno. Y en pocos momentos, volveremos a estar sin uno."

Takanuva ataco. Los siguientes segundos fueron un resplandor de batalla. Los láseres convirtiendo el agua en vapor, las olas chocando contra las paredes, una carrera para ver qué pasaría primero: Takanuva se ahogaría en la marea, o Tuyet se ahogaría en la oscuridad. Cuando la pelea terminó, Tuyet salio una vez más triunfante.

"¡Basta! He perdido bastante tiempo contigo. Tu rebelión ha terminado, y ahora, tú también."

Tuyet estaba a punto de atacar cuando un extraño sonido penetró en el Coliseum dañado. Takanuva levantó la cabeza y miró a un agujero en la pared. Vio a cientos - no, miles - de Matoran marchar hacia el edificio, todos ellos armados. A lo lejos pudo ver Aeronaves y embarcaciones marítimas que llevan otros Matoran, Cazadores Oscuros, Vortixx y otros. Todos ellos estaban llegando a la ciudad, con sus ojos fijos en el Coliseo.

"¿Todavía crees que la rebelión ha terminado?" preguntó Takanuva. "O tal vez es sólo el comienzo."

"Tontos. Con mi poder, puedo barrer a todos ellos con una inundación como nadie ha visto antes."

Takanuva miró directamente a los ojos de Tuyet. "Entonces, ¿quién quedara para proteger? ¿Para quién habrías hecho tu universo perfecto?"

Tuyet sonrió. "Muy inteligente, Toa. Cierto, que un universo con solo Matoran ahogados no sería de mucha utilidad para nadie. Pero se les debe enseñar respeto."

"¿Por qué? Si son tan ingratos, ¿por qué no usar tu máscara para viajar a otro lugar? Algún lugar que te necesite. Empezar de nuevo, en otro Metru Nui, uno en el que pueden acoger una gobernante como tú."

Tuyet apunto su mirada hacia la calle. La turba se acercaba, y aunque ella fácilmente podría matar a todos, eso la dejaría como la gobernante de un imperio de cadáveres. Tal vez Takanuva tenía razón. Al menos, ella podría salir y regresar con un ejército de Toa de otra dimensión, suficiente para erradicar hasta el último rostro de la rebelión en su propio mundo.

Se dio la vuelta y activo la máscara. Un portal en el espacio inter-dimensional se abrió ante ella, y se dispuso a entrar. Fue entonces cuando Takanuva hizo su movimiento. Él de alguna manera logro lanzarse a Tuyet, arrancando la máscara de su cara. Por el segundo perdió contacto con ella misma, su poder se desactivo y el portal comenzó a cerrarse. Takanuva, con la máscara en la mano, se lanzó a través de él, pero Tuyet no estaba dispuesta a dejarlo escapar tan fácilmente. Incluso mientras se cerraba el portal, ella agarró su pierna, tratando de seguirlo. Ella lo atacó con proyectiles duros de agua, alcanzando su mano y soltando la máscara de su agarre. Que flotó lejos en el espacio entre dimensiones.

Takanuva se dio la vuelta. Lo que vio lo horrorizó, pero su grito de advertencia llegó demasiado tarde. Tuyet estaba con la mitad de su cuerpo a través del portal, tratando de arrastrar de vuelta a Takanuva. Estaba tan consumida por la rabia que ella no se dio cuenta el portal se cerraba hasta que fue demasiado tarde. Ella gritó cuando la realidad se cerró de golpe sobre su cuerpo, dejando su mitad superior en el vacío y la mitad inferior en el Coliseo en su mundo. Por fortuna, la muerte vino al instante.

Takanuva floto en el espacio durante un largo momento. Se preguntó qué pasaría en el universo de Tuyet con ella desaparecida. ¿Los Toa se convertirian en protectores de nuevo? ¿Los Matoran tomarían el control? ¿O algún grupo de los Cazadores Oscuros y Makuta se convertirian en los nuevos dictadores? Tal vez algún día, si era capaz, volvería a encontrar la respuesta.

Volteo la cabeza lejos de los restos de Tuyet, preguntándose cómo un Toa podría ir tan mal, y dándose cuenta con un estremecimiento lo fina que es la línea que podría ser entre la justicia y la tiranía. La vida de Tuyet se había perdido, pero no se perdería la vida de más Toa si podía evitarlo. Con sombría determinación, reanudó su viaje a Karda Nui.

PersonajesEditar

Véase TambiénEditar


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