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"Por fin, después de tanto tiempo y tantas batallas, hemos comenzado la misión para la que existimos. Si tenemos éxito, habremos ayudado a salvar un universo del mal. Si no... bueno, puede ser que ni siquiera los Grandes Seres nos puedan salvar si fallamos."
Toa Nuva Gali

Toa Nuva Blog

El Blog de los Toa Nuva, también llamado El Blog de ​​Gali Nuva es una recopilación de las aventuras de los Toa Nuva, escritos desde la perspectiva de Toa Gali en BIONICLEstory.com. Una entrada de blog se añadía cada dos semanas durante el período en el que se actualizaba constantemente en BIONICLEstory.com.

Entrada 1Editar

Puesto que no tenemos un Cronista que nos acompañe en esta, nuestra misión más importante, me estoy tomando el tiempo de registrar los acontecimientos para la posteridad. Tahu piensa que esto es una tonta pérdida de tiempo, y estoy seguro de que Kopaka está de acuerdo con él (¡que raro ver a esos dos estar de acuerdo en algo!). Pero Onua entiende, también lo hace Pohatu. Tal vez sea porque el Fuego y el Hielo son los dos elementos que están aquí un momento, y se van al siguiente, y la Piedra y la Tierra permanecen... pero Pohatu y Onua parecen tener más respeto por la historia.

Después de ser rescatados por la resistencia Matoran en Voya Nui, pensé que nos uniríamos sin duda con los Toa Inika en la búsqueda de la Máscara de la Vida. Pero Axonn y Botar nos llevaron a un lado y nos dijeron que había llegado el momento de preparar al universo para el despertar de Mata Nui. Si los Inika tenían éxito en su misión, y salvaban la vida del Gran Espíritu, el tiempo sería estaría justo para que cumpliéramos nuestra misión - despertar a Mata Nui y restaurar la luz del universo.

Para hacer eso, teníamos que primero regresar a Metru Nui, al menos según Axonn. El Gran Templo, nos dijo, ocultaba la información sobre lo que teníamos que hacer para tener listo el regreso de Mata Nui. Tenemos que encontrar esa información y llevar a cabo lo que fuera necesario para realizar esas tareas, y completarlas antes de que fuera nuestro momento de actuar. No le podíamos contar a nadie, ni siquiera a los Inika, lo que vamos a hacer - porque si la Hermandad de Makuta lo averiguara, seguramente nos tratarían de destruir. (Me sorprende que no lo hayan hecho ya...)

Por fin, después de tanto tiempo y tantas batallas, hemos comenzado la misión para la que existimos. Si tenemos éxito, habremos ayudado a salvar un universo del mal. Si no... bueno, puede ser que ni siquiera los Grandes Seres nos puedan salvar si fallamos.

Entrada 2Editar

A pesar de que hago una pausa para escribir mis recuerdos de los acontecimientos recientes, se me hace difícil creer que nosotros los Toa Nuva hayamos hecho lo que hicimos.

La información que encontramos en el Gran Templo de Metru Nui estaba en la forma de una lista. Cada punto en él era una acción que se suponía que realizariamos para preparar al universo para el regreso del Gran Espíritu. ¡Pero el primer punto en la lista era liberar a las monstruosas Bahrag y desatar a los enjambres Bohrok en la isla de Mata Nui!

Aunque algunos de nosotros dudábamos de la sabiduría de esto - Pohatu, especialmente - al final, hicimos lo que parecía que teníamos que hacer. Incluso ahora, me imagino que los enjambres están descendiendo en la isla por encima, haciéndola arder, arruinándola y destruyéndola. No sé cómo esto puede ser una cosa buena, o parte del plan del Gran Espíritu.

Nuestra próxima tarea exigía que recuperáramos un antiguo artefacto, el Bastón de Artakha, de su escondite en los Archivos de Metru Nui. Pero cuando viajamos allí, no se encontraba. Onua recordó a Turaga Whenua decir que el bastón fue robado hace mucho tiempo por la banda de ladrones y asesinos llamados los Cazadores Oscuros.

Nos tomó sólo unos pocos segundos decidir nuestro próximo curso de acción. Debemos buscar la base de los Cazadores Oscuros y recuperar el bastón, incluso si tenemos que luchar con todos y cada uno de ellos para lograrlo.

Entrada 3Editar

Se debe entender que va en contra de la naturaleza de un Toa el escabullirse. Los Toa, por tradición, operan en plena luz del día, por lo que los Matoran que protegemos puedan vernos defenderlos y confien en nosotros. Así que fue un poco incómodo para algunos de nosotros estar escabullendonos en la costa de la isla de Odina.

No es que tuviéramos otra elección. Odina es la base de operaciones de los Cazadores Oscuros, fuertemente defendida y notoriamente difícil de invadir. Incluso seis Toa Nuva no podían contar con la victoria en estas costas.

Nos aproximamos desde el norte, con la intención de pasar por las montañas y atacar a la fortaleza por sorpresa. Habían menos guardias en esta región, ya que las barreras naturales hacían difícil el paso. Un formidable Cazador Oscuro azul y blanco que Tahu reconoció como Esbirro fue el único centinela visible. Antes de que pudiéramos decidir la mejor manera de manejar esto, Kopaka rápidamente lo congeló a mitad de camino.

"Ahora estamos con tiempo límite", bromeó Onua. "Tenemos que terminar nuestra misión antes de que el hielo se derrita."

Pohatu abrió el camino mientras que subíamos las montañas. Ninguno de nosotros hablábamos. Nuestras mentes estaban en nuestra misión más adelante - invadir una enorme fortaleza llena de enemigos para recuperar el Bastón de Artakha.

Lewa subió a una roca, saltó, y utilizó su Máscara de la Levitación para flotar por el aire y explorar. Estaba a punto de advertirle acerca de ser descubierto cuando una red de energía cayó del cielo y lo enredó. Fue seguido rápidamente por una corriente de ácido que por poco falló en impactar al Toa que caía.

Miré hacia arriba. Una criatura alada ya amenazaba con descender hacia nosotros, más redes de energía ya volaban de su lanzador montado en el pecho. Tahu creo un escudo que nos rodeo y las redes rebotaron. Kopaka congeló las alas de la criatura y Onua le dio un golpe con su Máscara de la Fuerza que lo noqueo.

"Dos menos," sonrió Lewa. "¡Y Sólo faltan 200!"

Nadie rió.

Entrada 4Editar

Acercarse a la fortaleza de los Cazadores Oscuros es como meter la cara en un nido de Luciérnagas de Fuego... hambrientas Luciérnagas de Fuego... ENOJADAS y hambrientas Luciérnagas de Fuego.

Aunque mis compañeros Toa Nuva y yo habíamos elegido el camino menos vigilado para acercarnos a la fortaleza, todavía teníamos que lidiar con nuestra ración de centinelas y Cazadores Oscuros ambulantes. El truco consistía en noquearlos antes de que pudieran dar la señal de alarma - algo que es mucho más fácil de hacer cuando tienes a Lewa. Un Toa del Aire puede crear rápidamente un vacío alrededor de un enemigo, y sin aire, el sonido de sus gritos no puede viajar.

Después de abrirnos camino tan pronto como nos atrevimos a entrar a la fortaleza, nos encontrábamos en la pared de piedra trasera. Pohatu hizo una mano de piedra emerger de los bloques para agarrar al único guardia y apretarlo hasta dejarlo inconsciente. A continuación, haciendo otro uso de su poder abrió un camino para nosotros para entrar al interior.

El interior de la fortaleza era un laberinto. Lo que es peor, no teníamos idea real de donde el Bastón de Artakha podía estar oculto. Podríamos estarlo buscando durante días. Susurré esto a Tahu, y él negó con la cabeza.

"El bastón es valioso," dijo en voz baja. "Los Cazadores Oscuros lo mantendrán, junto con sus tesoros, lo que significa no lejos de el trono de El Sombrío. Lo encontramos a él, encontramos el bastón."

"Y encontrarme han hecho," dijo una voz áspera. Venía de nuestro alrededor, pero no había nadie más presente. "¿De verdad creyeron que podían entrar en mi fortaleza sin que lo supiera? ¿De verdad creyeron que podrían llegar tan lejos a menos de que yo los quisiera aquí?"

A nuestro alrededor, las paredes del pasillo comenzaron a cambiar. Antes de que pudiéramos reaccionar, fuimos encerrados en una prisión de piedra.

"Por supuesto, sé que seis Toa Nuva pueden salir de esta trampa fácilmente", dijo la voz, que ahora todos nos dimos cuenta que debía pertenecer a El Sombrío, líder de los Cazadores Oscuros. "Pero espero que se tomen el tiempo para escuchar... Tengo una oferta que hacer, y un secreto que compartir."

Entrada 5Editar

Si un Cronista me contara esta historia, nunca la creería.

La historia de El Sombrío suma esto: él había poseído el elemento que buscábamos, el Bastón de Artakha, pero él se lo había dado a los habitantes de la isla de Xia como un pago por un suministro de armas. Él estaba dispuesto a dejarnos libres y decirnos la más probable ubicación para encontrar el bastón, si le hacíamos un servicio a él. Parecía que Roodaka, una de los "importantes ciudadanos" de Xia, había estado vendiendo información de los Cazadores Oscuros - e hizo lo mismo con sus enemigos, la Hermandad de Makuta. El Sombrío la quería eliminada.

Para mi sorpresa, Tahu estuvo de acuerdo. Fue sólo más tarde que me dijo que tenía otros planes para Roodaka, planes que implicaban enviar a Lewa Nuva de vuelta a Metru Nui. Mientras tanto, el resto de nosotros nos dirigimos a Xia. (Pohatu, por supuesto, tenía que dejar un pequeño regalo detrás para los Cazadores Oscuros. Más tarde me dijo que dentro de una hora después de que nos fueramos, cada piedra en la fortaleza de El Sombrío iba a derrumbarse de repente convirtiéndose en polvo.)

Nunca había estado allí antes, pero había oído que la isla era una pesadilla industrializada. Al final resultó que, el acento estaba en la parte de "pesadilla" - una bestia gigantesca llamada el Tahtorak estaba arrasando el lugar, y un Rahi aún más desagradable que coincidía con la descripción del Dragón Kanohi estaba luchando contra el. Los edificios se derrumbaban, las fábricas se quemaban, incluso su famosa Montaña tenía trozos arrancados de ella. Era un caos total.

Tahu envió a Onua a hacer un túnel en la isla para encontrar el bastón en su escondite subterráneo. El resto de nosotros hacíamos lo que podíamos para rescatar a los nativos y sacarlos del camino de la batalla de las bestias. Fue Kopaka quien tuvo la "suerte" de encontrarse a sí mismo salvando a Roodaka.

"Toa," escupió ella, como si odiara el sabor de la palabra. "¡No necesito tu ayuda!"

"Tal vez no," respondió Kopaka, con una sonrisa helada. "Pero vamos a conseguir la tuya."

Entrada 6Editar

Al final resultó que, Lewa no tuvo que ir todo el camino de vuelta a Metru Nui para encontrar lo que Tahu le había enviado a buscar. Los seis Rahaga habían oído acerca de los eventos en Xia y, sorprendentemente, estaban en camino a ayudar a los Vortixx. (Espero algún día ser tan generosa como ellos lo son).

Ahora, por primera vez en más de 1000 años, estaban cara a cara con Roodaka, el ser que los había transformado de Toa a las formas bestiales que tienen actualmente.

"Su isla está siendo destruida por los Tahtorak y el Dragón Kanohi," Kopaka le dijo a ella. "Y los Cazadores Oscuros te quieren muerta - las probabilidades son que la Hermandad de Makuta también lo quiera, o pronto lo querrán. Ayúdanos y tal vez te podamos ayudar."

"No queremos nada de ella," dijo Rahaga Norik. "Que se cumpla el destino que tanto merece."

Pero Roodaka era lo suficientemente inteligente como para saber cuando estaba en una situación imposible. Sin hacer ningún esfuerzo para disimular su desprecio por nosotros, ella, sin embargo, levantó su Lanzador Rhotuka y lo disparó a los Rahaga. Las hélices golpearon a los seis, y delante de nuestros ojos, sucedió un milagro - ¡seis retorcidos, Rahaga mutados se transformaron en seis altos, fuertes y poderosos Toa Hagah!

"Esto es... increíble," dijo Toa Gaaki, mirando con asombro su armadura Toa renacer. "Norik, esto a acabado - ¡somos héroes de nuevo!"

"Ustedes siempre fueron héroes, dijo Tahu, sonriendo. "Ahora solo lucen como tales."

Nuestra celebración fue interrumpida por la llegada de Onua Nuva. Que había sido enviado para recuperar el Bastón de Artakha de un trastero bajo tierra. Pero no llevaba el bastón y parecía como si hubiera sido golpeado a una pulgada de su vida.

"Un Makuta... llamado Icarax... él ya estaba allí... robó el bastón," el Toa de la Tierra se quedó sin aliento. "Llevaba la Máscara de las Sombras... dijo que la Hermandad era suya ahora... y pronto el reino de Karzahni también lo sería..."

Toa Hagah Bomonga habló. "Parece que ustedes tienen asuntos urgentes que tratar, Toa Nuva. Nosotros nos quedaremos y haremos frente a la situación aquí." El dio a Roodaka una mirada larga y dura. "Sabemos cómo tratar a los que son como ella"

Tahu Nuva le dio las gracias, entonces se volteo hacia nosotros. "Necesitamos ese bastón, y lo vamos a tener – incluso si tenemos que arrancarlo de las manos muertas de un Makuta. Vamonos."

Entrada 7Editar

Estoy en medio de los cuerpos de mis amigos y compañeros de equipo, sin saber si están vivos o muertos. Delante mí está Makuta Icarax, el Bastón de Artakha en sus garras. Sólo yo, Gali Nuva, quedo de pie entre él y cualquiera que sea la pesadilla que está por venir.

Cuando llegamos al reino de Karzahni en busca de Icarax, encontramos a cientos de Matoran, sus espíritus tan aplastados como sus cuerpos estaban de distorsionados. Estas víctimas de Karzahni habían sido abandonadas inexplicablemente (porque no había ninguna señal del gobernante del reino cuando llegamos, o de los Manas que se decía que comandaba). Con palabras suaves y una gran dosis de paciencia, Lewa y Onua fueron capaces de convencer a los Matoran de salir de su prisión e ir hacia el norte hacia Metru Nui.

Resultó que no teníamos necesidad de buscar a Icarax - nos tendió una emboscada. Al principio pensábamos que era el Makuta con el habíamos luchado antes, porque él llevaba la Máscara de las Sombras. Pero era, en todo caso, un guerrero más hábil y feroz, derribando a mis compañeros de equipo con rápidos, certeros golpes.

Ahora tengo que tomar una decisión – ¿hacer lo que debo hacer para detener a Icarax, poniendo en riesgo la vida de mis amigos (si es que todavía viven)? ¿O lo dejo escapar? Realmente no hay elección. Incluso mientras él se regodea sobre su triunfo, estoy invocando cada partícula de humedad en el aire por cientos de kios alrededor. Estoy combinándolas, doblándolas a mi voluntad, preparándome para liberar todo mi poder elemental en una sola explosión de fuerza.

Y lo hago... y espero por los Grandes Seres que nunca lo haga de nuevo.

Un muro de agua de mil pies de altura se estrella en el reino de Karzahni, destrozando los edificios, nivelando todo y a todos en su camino. Me esfuerzo por hacer que las corrientes me obedezcan, pero no pude arrebatar el bastón de la mano de Icarax. Yo consigo usando mi poder de máscara que mis amigos respiren agua.

Cuando la marea se desploma, Icarax se ha ido y los Toa, de alguna manera, sobreviven. De este reino, no queda nada... nada más que una Noble Hau flotando en el agua, una que perteneció a un héroe. Tahu la salva de perderse, y eso es bueno. Miro a mi alrededor a la destrucción que he causado, y me pregunto si demasiado ya se ha perdido hoy.

Entrada 8Editar

Después de todo eso, habíamos fallado. Makuta Icarax había escapado con el Bastón de Artakha y todo lo que teníamos para mostrar era el reino inundado y destruido de Karzahni.

Tahu insistió en que teníamos que seguir, sin tener en cuenta eso, y llevar a cabo las demás tareas en la lista. Decidimos separarnos. Tahu y Kopaka viajaron a una cadena de islas más al sur del universo para sofocar una serie de volcanes activos. Pohatu y Onua viajaron al sur también, para buscar un artefacto conocido como el "Corazón de los Visorak." Me asignaron a volver a la superficie de la isla de Mata Nui, mientras que Lewa... Lewa simplemente desapareció. Supuse que Tahu le había dado órdenes en secreto, y sólo más tarde descubrí que no era ese el caso.

Mata Nui ha cambiado mucho desde el momento en que lo había visto por última vez. Los Bohrok habían hecho bien su trabajo, desengrasando todos los árboles, rocas, ríos y arroyos. Su trabajo no había sido fácil, lo demostraba el número de Bohrok destrozados y esparcidos por el mal herido dragón Rahi que yacía en medio de ellos. La bestia había evidentemente interferido con su misión, y pagado el precio por ello.

Hice lo que pude para aliviar su sufrimiento luego comencé mi tarea. Muy pocas características geológicas permanecieron en Mata Nui, pero para mi sorpresa, el acantilado y su telescopio se mantuvieron (justo como el pergamino había asegurado que lo harían). Siguiendo las instrucciones, enfoque el telescopio en la Estrella Roja muy por encima. Hice buena nota de la ubicación de la estrella en el espacio, el ángulo de éste planeta, su brillo y si parecía estar alejándose de la isla, hacia ella, o permaneciendo paralela a ella.

Algo - No sé que - me hizo de repente combinar el poder de mi Máscara de Visión de Rayos X con la capacidad del telescopio. Me concentré en la Estrella Roja... y tropecé hacia atrás, sorprendida. Porque había visto dentro de la estrella, y donde esperaba que estuviera un corazón ardiente de energía, en su lugar vi... Casi no puedo tallar las palabras en esta piedra...

¡Había algo vivo dentro de la estrella!

Entrada 9Editar

Gali Nuva dejo el telescopio y empezó a correr por las arenas de Mata Nui. Tenía que localizar a los otros Toa Nuva y hacerles saber lo que había visto. Estaba tan concentrada en su curso que cuando Botar apareció de repente ante ella, casi chocó contra él.

"Se te necesita," dijo el miembro de la Orden de Mata Nui. En el instante siguiente, él se acercó a tomar su mano y ambos desaparecieron. Cuando Gali pudo ver claramente otra vez, era obvio que ya no estaba en la isla de Mata Nui.

Ella se encontraba de pie en una vasta, cámara esférica, junto a Botar y los otros Toa Nuva. El lugar parecía familiar para ella de alguna manera, pero no podía ubicarlo. A continuación, las sombras en la cámara parecían crecer más profundas y una voz femenina llenó la habitación.

"Lo han hecho bien, Toa," dijo la voz. "Ustedes han justificado la fe que la Orden de Mata Nui tenía en ustedes. Por eso los hemos traído aquí, a Daxia, para ver los frutos de su trabajo."

Una luz brillaba desde arriba en lo que parecía ser una plataforma de poder de algún tipo. Un enorme guerrero, fácilmente de nueve pies de altura, se acercó a ella llevando el Bastón de Artakha. Eso por sí solo fue una sorpresa, ya que Gali y los demás pensaban que la Hermandad de Makuta tenía el bastón. Aún más sorprendente fue lo que sucedió después - el guerrero colocó el bastón en un nicho en la plataforma, y el artefacto comenzó a brillar y a hacer zumbidos.

"Mata Nui sufrió mucho debido al traicionero ataque de los Makuta," dijo la voz. "Ahora es el momento de aliviar el sufrimiento y preparar el camino para su regreso."

El zumbido se hizo más fuerte, y el resplandor más brillante. Finalmente, Tahu ya había tenido suficiente. "¿Que está pasando aqui?"

"Lo que ven no es mas que una fracción del poder del bastón", respondió la voz. "Incluso ahora, sus energías están llegando de Metru Nui a las islas del sur, deshaciendo el daño causado por la caída de Mata Nui. Abismos siendo sellados; edificios restaurados a su gloria; montañas elevándose, y los ríos fluyendo de nuevo. Y cuando sus compañeros héroes corten El Cordón que une Voya NuiMahri Nui, también será restaurado a donde pertenece, y el agujero que se hizo será sellado."

"¿Ese simple palo puede hacer todo eso?" pregunto Pohatu.

"Y más," dijo la voz. "Su única limitación es que no puede alcanzar el núcleo del universo y sanar el daño allí, porque las paredes de ese lugar están demasiado bien protegidas. Pero lo que puede hacer, lo hará."

Gali tenía un pensamiento. "¿Qué hay de la isla de Mata Nui? ¿Va a reparar lo que los Bohrok hicieron allí?"

La voz se rió. "No, los Bohrok hicieron lo que estaban destinados a hacer, incluso ustedes lo han hecho. Y ahora, Toa Nuva, tienen una tarea más que llevar a cabo... la más peligrosa de todos ellas."

Entrada 10Editar

Mis compañeros Toa y yo nos quedamos en una pequeña cámara, esperando al que nos llevaría a nuestro próxima, y supuestamente más peligrosa, tarea. Mientras tanto, registramos nuestras armas y armaduras de los daños y otras cosas que recibieron en las aventuras de los demás. Fue una buena manera de ocultar cualquier preocupación que pudiéramos tener.

"Era un cristal dorado," Onua estaba diciendo. "Casi tan grande como la cabeza de Pohatu, y suspendido en el aire - no me pregunten cómo. Nos habían dicho que no permitiéramos que éste tocara el suelo, y que era una buena cosa que escucháramos."

"¿Por qué?" pregunté.

"Lo llaman el Corazón de los Visorak" respondió Pohatu. "¿Alguna vez se preguntaron cómo los Makuta podían conseguir que la horda se ensamblara? Pongan este cristal en el suelo y todos ellos vienen, no importa dónde puedan estar, no importa lo lejos. Creo que nuestros anfitriones no quieren que la Hermandad sea capaz de reunirlos tan fácilmente la próxima vez."

"¿Y tú, Lewa?" dije al Toa del Aire. "¿A dónde te envió Tahu?"

"A nngún lugar", se encogió Lewa. "Una voz extraña me envió a Mata Nui - Debe haber sido y fue justo antes de que llegaras, Gali a desenterrar un profundo reloj de sol, de todas las cosas, y llevarlo a Metru Nui."

"¿Y hacer que con él?" Tahu preguntó, sin levantar la vista de su armadura chamuscada. Kopaka parecía aún peor después de su lucha para tapar los volcanes que iban a hacer erupción.

"Me atrapaste," dijo Lewa. "Me dijeron que lo dejara en los Archivos, así que eso es lo que hice. Por cierto, después de ver rápidamente nuestra antigua isla, no contraten a los Bohrok como decoradores."

"Es hora de irse." Las palabras, pronunciadas en voz baja, provenían de un Matoran que estaba en la puerta. "Tenemos un viaje que hacer y poco tiempo para hacerlo."

"¿Un largo viaje a dónde?" Kopaka pregunto. "Estoy un poco cansado de correr como una hambrienta rata de piedra sin tener idea el por qué."

El Matoran se limitó a sonreír. "Se les está brindando un gran honor - poner un pie en la isla de Artakha. Una vez allí, mi maestro hablará con ustedes... o no... según sea su capricho. Puede que abra su fuerte por primera vez en milenios y los invite a pasar – o puede que los destierre para siempre sin pensárselo dos veces."

"Suena como una fiesta," dijo Pohatu. "¿Cuándo nos vamos?"

El mundo repentinamente se puso borroso alrededor de los Toa. Cuando sus visiones se aclararon una vez más, estaban de pie con el Matoran en una playa desierta. "¿Nos vamos?" dijo el aldeano. "Por qué, ya habían llegado. buena suerte para ustedes, Toa... que vivan para dejar Artakha una vez más."

Continuará en Caída.

PersonajesEditar


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